Flores en el cielo

            Hay historias que se conocen cuando son descubiertas en símbolos que trascienden la cercanía para acariciar la altura. Hay historias que conectan a personas por el valor que encierran, por el ímpetu de superación que contienen. Esta es la historia de Noe Gaya, la historia de las piedras con flores, la vida de una joven que viaja dibujada en lo que crea, en aquello que colorea. Noe es un icono de superación, un ejemplo que desvela la posibilidad de sembrar flores en las cimas más altas, justo a la entrada del cielo donde el azul se toca con las puntas de los dedos. El valor que reúne para vivir espera ser descubierto allí donde otros colocaron lo que es un tesoro, un regalo en forma de historia, la piedra que muestra su firma: la energía vital que bulle de su corazón.la foto 2

                Son muchas las personas que se han unido a esta historia que nos lleva hasta las montañas más altas, hasta el lugar donde la altura descubre la hondura del alma humana. Allí es donde podemos descubrir a Noe, a la pintamariposas, a esta muchacha que desea compartir su energía y abrirse a las historias de otras personas, quiere descubrirse en el donar que de ella hacen sus piedras. Sólo cuando compartimos lo mejor que tenemos estamos agradeciendo la reciprocidad que contiene y es la Vida. Cuando nos damos agradecemos lo que un día recibimos. Con estas “flores del cielo”, estas piedras de colores, Noe agradece la alegría de vivir que fluye en las obras que realiza.

                A veces nos empeñamos en reconocernos por lo que logramos de cara a los demás y se nos olvida que lo que nos da valor es lo que somos. Eso que nos hace personas y que descubre nuestra capacidad para alcanzar aquellos sueños en los que otros pueden participar. Somos personas cuando lo de uno, una vez compartido, forma parte de otras personas. Esto mismo es lo que Noe nos entrega cuando descubrimos en una cima una de sus piedras floridas. Tras el descubrimiento de una de ellas, sólo el agradecimiento que brota del corazón se encuentra a la misma altura que han alcanzado las piernas. Y es justo en ese preciso instante cuando logramos entender la conexión existente entre nuestras almas y la Naturaleza que nos cobija, sustenta y que se nos ofrece.

                la foto 1Lo mejor para comprender una historia es formar parte de ella. Si alguna vez, cuando corones la cima de una montaña, te encuentras con una de las piedras de Noe Gaya comprenderás mejor lo que ahora lees. Ojalá, muy pronto, se te presente la oportunidad. Tú mismo serás entonces protagonista de esta hermosa historia de amor por la vida que se cuenta y se comparte en forma de piedras de colores, de flores que alcanzan el azul del cielo. 

2 Comments

  1. Me parece un texto precioso, sin duda, todo un homenaje hacia una persona que como otras muchas desde su anonimato son un ejemplo a seguir por todos nosotros. Personas que nos demuestran en su dia a dia que no existen limitaciones cuando lo que impera es el amor por la vida y lo comparten con nosotros con detalles tan magnificos como estas piedras pintadas por Noe Gaya. Ojala en algun momento, en mi camino, me encuentre una de esas coloridas flores que ha ido sembrado y desde la distancia pueda compartir con ella lo que sin duda sera para mi un momento de enorme emocion. Gracias por contar esta historia e ilusionarme con el peculiar jardin de Noe.

  2. He leido tu libro y me ha impactado esa fuerza para vivir, es una leccion de valentia y vas sembrando por el mundo esas piedras, que demuestran como repartes el amor a que llevas dentro. Nos das fuerza para vivir aunque tengas dificultades, el valor lo puede todo.
    Sigue asi tu vida es una leccion. Un abrazo

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